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HISTORIA

Pequeña historia.
Creación del Museo

Todos los museos, tanto civiles como militares, son la muestra viva de la auténtica memoria de una institución, de un grupo humano o de todo un pueblo y, por ello, desde antiguo, los hombres se han preocupado de conservar reunidos sus más preciados tesoros con la idea de perpetuarse en la historia y legar a las generaciones futuras todo aquello que en cada momento constituyó su ser y su estar, fuese bueno, malo o regular.

Los primeros escarceos en tal sentido aparecieron en la Academia General Básica de Suboficiales de forma tardía pues solo fue en 1984, es decir, una década después de su creación, cuando se organizó una pequeña sala donde se expusieron algunos objetos relacionados con el Centro y que fueron recogidos con más entusiasmo que rigor.

Su inicial ubicación fue el antiguo edificio de «La Ponderosa» que recibió las primeras y más modestas muestras del pasado académico. Pero, poco a poco, fue creciendo pues todo lo que era susceptible de enlazar con la historia de la Academia se recogía y se mostraba a los visitantes como una preciada reliquia.

En el año 1987, la Plana Mayor de Mando, de la que era jefe el actual presidente de la Asociación AMESETE, autor de este trabajo, se propuso afrontar el reto de una forma definitiva pues no parecía conveniente que un centro de enseñanza consolidado en muchas de las facetas que representaban el sentir de los suboficiales no tuviese su reflejo en la demostración de un pasado tan legendario como brillante.

La idea primitiva fue crear un museo diferente. No se trataba de reunir los recuerdos de la Academia como tal centro de enseñanza, sino abarcar de una manera más amplia la historia de los suboficiales como ente orgánico. En aquella altura había conciencia de que en pocos años se cumpliría el V centenario de la creación del empleo de Sargento y el momento parecía propicio para desarrollar la idea con perspectivas de futuro.

Un museo militar no era idea original pues España, precisamente, es acaparadora de los mejores que por el mundo pueden encontrarse. Un museo académico, aunque fuese dedicado a los suboficiales, tampoco se estimó conveniente pues la más joven de las Academias tardaría lustros en equipararse con los existentes en nuestros centenarios centros de enseñanza.

Parecía claro que lo que había que crear era un Museo Específico del Suboficial, tal y como la legislación vigente en aquella altura comenzaba a denominar a los existentes en el resto del Ejército. Su ubicación, dentro de la propia Academia, era la más idónea. El espacio sobraba por todos los sitios. El público estaba asegurado simplemente con los propios alumnos que curso tras curso pasaban por el Centro.

Los trabajos de adaptación comenzaron a la par que se elevaba la propuesta de creación al Estado Mayor del Ejército. No se reparó en gastos pues la ocasión lo merecía. Se estaba construyendo el único museo dedicado a los suboficiales y si se conseguía llevar la idea a buen término las perspectivas de éxito estaban aseguradas.

El día 15 de enero de 1988, la División de Coordinación y Planes del Estado Mayor del Ejército lo declaró Museo Específico, respaldando la propuesta hecha en tal sentido por la Academia y pocos meses después las obras finalizaron ofreciendo un aspecto inmejorable.

El edificio escogido fue el “Álvarez de Castro”, situado en la zona de alumnos, con una superficie total superior a los 1.000 m2, repartidos en dos plantas para exposición de los bienes museísticos y una serie de locales anejos para despacho del encargado, documentación especial, restauración, etc. En la primera fase, llevada a cabo durante el curso 1987-88, se acondicionó únicamente la planta baja, estando prevista la ampliación cuando el volumen de los fondos así lo exigiese.

Una primera y generalista clasificación del Museo lo dividiría en tres partes claramente diferenciadas: los fondos artísticos, los documentales y los fotográficos y audiovisuales. Más adelante, descenderemos el nivel de clasificación y expondremos una sucinta descripción de las zonas en las que actualmente está dividido para su mejor conocimiento.

Como es lógico, la organización del museo se ha visto afectada durante los 35 años de su existencia (1988-2023), por las decisiones de los directores de la Academia, unas voluntarias y otras impuestas por la superioridad, el celo de sus sucesivos encargados y la irrupción de la Asociación AMESETE, de tal forma que sería arduo y de escaso interés, la descripción de todas las que ha tenido en tan largo periodo de tiempo. Únicamente a efectos históricos, se exponen en esta breve historia la primera y la actual.

Inauguración del Museo

El Museo fue inaugurado el año 1988, sin que se celebrara ningún acto especial, sino que, una vez terminadas las obras y acondicionados los fondos existentes, se abrió a las miradas curiosas de los componentes de la Academia con el deseo de que fructificase en ellos las expectativas de la Dirección y sus colaboradores de «llenarlo» lo antes posible.

La verdad es que se cumplieron estos deseos y el Museo no ha dejado de crecer desde esa altura. A través de la Revista MINERVA se puso en marcha un plan de captación de fondos que tuvo un gran éxito pues se comenzaron a recibir, desde los más variados rincones de España, objetos realmente valiosos por su significado histórico y sentimental.

Otra campaña dirigida a los Agregados Militares propició diversas donaciones de ejércitos extranjeros en forma de uniformes, divisas, distintivos, etc. de suboficiales de sus respectivos países. Solicitudes puntuales, a los interesados o sus familiares, de personajes destacados del Cuerpo de Suboficiales, consiguieron que el Museo obtuviese extraordinarios recuerdos de incalculable valor histórico que realzaron sus fondos y comenzaron a otorgarle un nivel de calidad más que considerable.

La inauguración oficial del Museo tuvo lugar años más tarde, cuando se había conseguido llenar de contenido sus vitrinas y paredes, siendo director de la Academia el coronel Gabari. El día 29 de septiembre del año 1992, coincidiendo con la festividad de San Miguel, Patrón de la Academia, y presidido por el general jefe de la Región Militar Pirenaica Oriental Excmo. Sr. D. Ricardo Marzo Mediano, se procedió a su inauguración solemne con la presencia de varios de sus antiguos directores. Concretamente pudieron asistir los generales Palacios, Buigues, Carrasco, Soriano, López-Perea y Bonelli.

La entrada principal del Museo está presidida por una imponente estatua de la que fue autor un entrañable amigo de la Academia, don Antonio Borrell Pujol, representando escenas de la historia de los suboficiales desde los recordados Tercios hasta el presente.

Reestructuración del Museo

La primera clasificación generalista del Museo que se planteó en sus orígenes, debemos completarla ahora con las nuevas iniciativas que la Asociación AMESETE (Amigos del Museo Específico del Suboficial del Ejército de Tierra Español) propuso al coronel director de la Academia para centrar el verdadero objetivo del Museo.

Esta Asociación, nacida a finales de 2007 y que en la actualidad cuenta con casi 500 socios, más del 80% de ellos antiguos o actuales suboficiales, tiene su sede en la propia Academia y su finalidad estatutaria principal es la de colaborar con el Museo para potenciar, difundir, promocionar y fomentar sus fondos y actividades, resultando el complemento perfecto para cubrir las carencias de aquella por falta de personal o medios.

Una vez que la Asociación finalizó los trámites legales de su constitución, desarrolló una amplia, activa y eficaz labor de recuperación de fondos de la que hay suficiente información en la web https://amesete.es, pero su actuación no se ha estancado en esas actividades sino que llegó más lejos, estudiando una restructuración del Museo para centrar y reafirmar su finalidad principal pues, lamentablemente, el paso del tiempo lo había convertido en un mero museo militar o depósito de efectos militares que desvirtuaban completamente su esencia y espíritu.

El Museo había ido llenándose, con muy buena pero errónea intención, de bienes que nada tenían que ver con el suboficial y era absolutamente necesario reconducir esa desviación si se deseaba potenciar el único museo militar dedicado específicamente a nuestros suboficiales que existe en España y muy posiblemente en el mundo.

La propuesta de AMESETE a la Academia se concretó en las siguientes acciones:

    1º.- Exhaustiva catalogación de los bienes con objeto de discernir cuáles pertenecían al ámbito específico de los suboficiales.

    2º.- Reestructurar la actual Sala para que únicamente exponga dichos bienes es y dar exacto sentido al Museo

    3.- Habilitar la planta superior del Museo para acoger aquellos bienes sobrantes y constituir con ellos una exposición dedicada a la Academia, al Campamento o, de forma generalista, el mundo castrense

    4º.- Habilitar otro espacio en la misma planta para que la Asociación organice un Centro de Documentación del Suboficial y una Biblioteca Histórica del    Suboficial, basada esta última en la ya existente en la Academia.

La propuesta fue aprobada por el coronel director y comenzó a ponerse en práctica esperando conseguirse pronto, como así fue, los cuatro objetivos.

Descripción inicial del Museo (1988)

Como antes anunciábamos, expondremos ahora un resumen de las cuatro zonas en las que el Museo está dividido actualmente.

La primera de ellas coincide con el espacio situado a la izquierda de la entrada principal, dedicada principalmente a aspectos históricos y semiológicos no sólo de la Academia sino también del Campamento militar donde se ubica físicamente.

Nada más entrar nos encontramos con una vitrina con la primera Bandera que tuvo la Academia, costeada por suscripción popular por la población de Tremp y amadrinada por la entonces Princesa de España, Doña Sofía, en un solemne acto celebrado el día 12 de junio de 1975.

Por delante de la vitrina se encuentra la mesa en Ia que se firmó la creación de la Escala Básica de Suboficiales, encima de la cual se expone el Libro de Oro de la Academia y, a un lado, una vitrina plana en la que se muestran, entre otras cosas, la Medalla de Oro que la ciudad de Tremp concedió a la Academia en 1987 y un ejemplar numerado de la Constitución Española. Se completa el frontal con los retratos del Rey y del Príncipe.

El resto de la zona está dedicada a la exposición de los guiones antiguos y modernos de la Academia y a la colección de las diez Enseñas Históricas que desde los Reyes Católicos a Carlos IV reproducen las de aquellas unidades en las que el Sargento tuvo un papel relevante, con objeto de que sirvan de ejemplo a los alumnos. Se instituyeron en 1987 y se portan por el alumno más caracterizado de cada Compañía en los actos más importantes.

Uno de los tesoros del Museo es la parte dedicada a los Suboficiales ilustres, condecorados con las más importantes recompensas en todas las guerras en las que España participó en los siglos XIX y XX, como la Laureada de San Fernando, la Medalla Militar o Cruces rojas. Entre todas destacan la Cruz Laureada del Sargento ANFILOQUIO GONZÁLEZ GARCÍA quien, personalmente, la donó en un acto especialmente emotivo, y una serie de retratos de varios alumnos fallecidos en acto de servicio.

En esta zona existe una pequeña colección de armamento, munición y cascos de variada procedencia y escaso valor museístico que seguramente pasarán a exhibirse en otros espacios.

La segunda zona, que comprende la parte oeste de la sala, recoge los retratos al óleo de todos los directores de la Academia y una serie de espacios cerrados con una vitrina que exponen primeros clasificados del “Premio AGBS” de pintura que sobrevivió entre 1988 y 2001. Las vitrinas contienen recuerdos de todo tipo de la Academia y del Campamento, destacando el uniforme del coronel Palacios, primer director, y una modesta colección de distintivos, emblemas y partituras musicales como la del Himno oficial del centro. Se completan estos espacios con numerosos uniformes de suboficiales españoles de diferentes épocas y unidades.

La tercera zona, o la opuesta a la primera, recoge la parte dedicada a los fondos documentales de todo tipo, destacando los álbumes de fotografías de los actos más importantes celebrados en la Academia y en el Campamento, así como una colección completa de la Revista MINERVA, las Órdenes de la Academia encuadernadas, las Memorias escolares, Guías del Suboficial, etc.

Finalmente, la cuarta zona, opuesta a la segunda y con una estructura idéntica, contiene una colección de primeros premios del citado “Premio AGBS” de fotografía, una detallada cronología de las divisas de los suboficiales y otra colección de maniquíes con uniformes de suboficiales extranjeros. Las vitrinas están repletas de metopas y objetos de regalo ofrecidos a la Academia por las numerosas visitas que recibe anualmente.

Nuevas inauguraciones

  • Centro de Documentaciñn y Biblioteca Histórica del Suboficial

  • Sala de Laureados, directores y sbmy del Ejército y AGBS

  • Sala dediacda al Campamento

Denominación actual de la Sala-Museo

  • General Maldonado

Descripción actual del Museo (2023)

  • En confección

Conclusiones

En resumen, podríamos decir que el Museo necesita una atención exhaustiva que concrete su finalidad esencial y que vigorice la calidad y cantidad de sus fondos pues no está todo lo que es ni es todo lo que está.

El Museo ha pasado por largos periodos de estancamiento producido por la falta de personal que la Academia sufre desde hace años y que no puede solucionar por muchas ganas y entusiasmo que derroche.

Es por ello que se creó la Asociación AMESETE, pretendiendo suplir a la Academia, no en la dirección y funcionamiento del Museo, sino en la concienciación de los suboficiales, fundamentalmente, y en la estimulación de todos, militares y civiles, para continuar “llenando” los locales del Museo y ofrecer al mundo una muestra del glorioso pasado y el esperanzador futuro de los suboficiales.

En la actualidad disfruta del destino, como encargado, de un oficial de larga permanencia en la Academia quien, en la situación de reserva, es decir, con tiempo, una dedicación exclusiva y con una capacidad y entusiasmo incalculables, está desarrollando una excelente labor de reorganización y actualización por nuevos métodos de la llamada hoy en día Sala-Museo de la AGBS.

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