Al terminar la Guerra Civil en 1939, fue decisión tomada casi de inmediato en el ámbito cultural militar la publicación de una orden ministerial de fecha 30 de septiembre creando “La Ilustración Militar” y, poco después, otra de 9 de enero de 1940 cambiando el título por el de EJÉRCITO, “revista ilustrada de las armas y servicios”, como rezaba su segunda denominación, y dedicada a todos los mandos del Ejército de Tierra.
Pero las buenas intenciones no tuvieron el éxito pretendido y poco después tuvo que publicarse una segunda disposición ministerial (24 de enero de 1942) creando la revista GUION que, aunque su segundo título fuese el de “revista ilustrada de los mandos subalternos”, dejó meridianamente claro en el preámbulo que se trataba de una publicación, filial de EJÉRCITO, destinada al Cuerpo de Suboficiales (en aquella altura sargentos y brigadas), y CASE, pues el término empleado para adjudicarla a un colectivo concreto, no se correspondía con el papel institucional que aquellos desempeñaban.
Subalterno ha sido el adjetivo calificativo utilizado en la terminología castrense como sinónimo de los primeros empleos de la oficialidad, es decir, subtenientes y tenientes antes, y ahora alféreces y tenientes. Baste recordar, por ejemplo, las Ordenanzas de Carlos III, para comprobar, en diferentes capítulos, que el monarca, al referirse a esos dos empleos utilizaba Subalterno con mayúsculas, dejando el término con minúsculas cuando la referencia era genérica a todo subordinado de cualquier empleo. Los sargentos y sargentos primeros aparecen citados como subalternos, pero nunca como Subalternos.
En resumen, que se pretendió con ese peculiar segundo título, encubrir el verdadero motivo que había obligado a la superioridad a crear otra revista “paralela” ante el nulo interés que había suscitado la primera después de más de dos años de andadura, en los que no se había recibido ni una sola colaboración de sargentos y brigadas. Más adelante veremos que fue en 1961 cuando se publicó el primer trabajo de un suboficial.
El problema, no obstante, tampoco tuvo inmediata solución pues la nueva revista salió al ruedo sin que los suboficiales se sintieran particularmente concernidos por la idea de que no solo se pretendía que dispusiesen de una publicación propia, sino que también debían darle contenido. Es decir, no solo una revista PARA los suboficiales, sino DE los suboficiales.
El número inaugural fue publicado huérfano de participación de suboficiales, correspondiendo el honor de haber sido el primero al sargento, Caballero Mutilado, Emilio del Rio con su trabajo “Al honor de su servicio”, en el número 2, de julio de 1942.
Tuvieron que pasar muchos números para alcanzar resultados mínimamente esperanzadores pues GUION se convirtió en una segunda EJÉRCITO al nutrirse casi exclusivamente de sus contenidos con escasas colaboraciones de quienes debían haberla cuidado con similar mimo al que sus antepasados dedicaron a publicaciones como el “Memorial de suboficiales, brigadas y sargentos”, “Heraldo militar”, “España militar” y, sobre todo, “Vida Militar”, una revista no oficial, sino autorizada, que se mantenía gracias a las suscripciones.
Estudios existen que cifran en un 5% de media la participación en contenidos de los suboficiales, entendiendo, no obstante, que no debía ser muy atractiva una revista que en 41 de sus 46 años de existencia tuvo Consejos de Redacción compuestos por generales y coroneles y solo un lustro antes de ser absorbida por EJÉRCITO, se consiguió que dicho Consejo estuviese compuesto únicamente por suboficiales. Ni que decir tiene, que nunca contó con un suboficial como director.
Para terminar, no olvidamos que, además, la revista fue, gran parte de su existencia, de adquisición obligatoria, para comprender que nunca tuviera una aceptable acogida.
En estos últimos días hemos asistido a la publicación del número 1000 de EJÉRCITO, después de 84 años de existencia, con un rico contenido de añoranzas y representativos recuerdos de quienes la han estado dando vida, de esos 5.844 colaboradores, entre los que se encuentran 189 suboficiales, que en 1000 ocasiones han completado una revista de las más veteranas en el espacio cultural castrense, no solo español, sino también internacional.
Dejamos constancia de que el sargento Mariano Melero Bartolomé con su artículo las “Disposiciones oficiales sobre devengos y descuentos de oficiales y suboficiales”, fue el primer suboficial que vio su trabajo publicado en las páginas de EJÉRCITO, en el número 263 de diciembre de 1961, es decir, 21 años después de haberse publicado su primer número.
Aprovechando el criterio del Consejo de Redacción de la revista, os dejamos una muestra de esa participación en sendos artículos de dos suboficiales, uno de ellos Socio Numerario de AMESETE quienes, en los años 1988 y 2005, respectivamente, merecieron ser distinguidos con su publicación y, hoy en día, escogidos para representar las correspondientes décadas que la revista ha utilizado como razón justificativa para dar cuenta del número extraordinario que estamos comentando.
El más antiguo, el trabajo de Severiano Gil Ruiz (SN-452) cuando portaba los galones de sargento primero, de título “Ataque al HMS ‘Invincible’”, de la Guerra de las Malvinas y el segundo, del suboficial mayor Joaquín Navarro Méndez, titulado “La moral de los suboficiales”, que ha aprovechado nuestro vicepresidente para incorporarlo al catálogo que está completando para el trabajo institucional de AMESETE para 2026, es decir, SUBOFICIALES LEGENDARIOS.
Para acceder a los artículos pulsar sobre las respectivas portadas.
General Maldonado
Presidente Junta Directiva

